-A través de un comunicado, varios mandatarios provinciales -entre ellos, Axel Kicillof- expresaron su “pleno rechazo” al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional.
Pero “ninguna reforma puede orientarse al desmantelamiento de derechos conquistados ni a la reducción de protecciones, sino, por el contrario, a reconocer nuevas garantías en un mercado laboral crecientemente inestable”.
En el texto, afirman que “la propuesta oficial -presentada como ‘modernización’- debilita derechos individuales y colectivos en un contexto nacional y mundial de creciente incertidumbre laboral” y “se impulsa, además, en el marco de una política económica que ha provocado caída de la actividad, retracción del consumo, cierre de empresas y aumento del desempleo y la precarización”.
“En este escenario, lejos de resolver los problemas estructurales del empleo, el proyecto los agrava”, aseguran.
Los gobernadores señalan: “No nos oponemos, como sostienen los supuestos ‘modernizadores’, a todo cambio. Nos oponemos a ESTE paquete de cambios, que nada tiene de moderno sino que simplemente consolida la desprotección. La Organización Internacional del Trabajo ha establecido lineamientos claros sobre lo que implica una modernización laboral auténtica, basada en más derechos, mayor formalización y diálogo social. La iniciativa en debate avanza en sentido contrario: no moderniza, precariza”.
Aseguran que desde el Gobierno nacional “sostienen que el proyecto ayudará a crear empleo”, pero “los argumentos que invoca no se condicen con la evidencia”.
Y afirman: “Tal como sucedió con anteriores experimentos de flexibilización laboral, esta reforma no generará más empleo ni promoverá la formalización; por el contrario, facilitará despidos, reducirá estándares de protección y trasladará riesgos e incertidumbre hacia los trabajadores. Resulta especialmente preocupante que se legalicen mecanismos que habilitan reducciones salariales o limitaciones de derechos en situaciones de enfermedad, entre otros retrocesos”.
Lamentan además que se trata de “una reforma profundamente antifederal”. Y “sus efectos impactarán de manera directa sobre las ya golpeadas economías regionales y las provincias productivas, sin contemplar sus particularidades ni abrir instancias de diálogo con los gobiernos subnacionales. En un país federal, las transformaciones estructurales requieren consensos amplios y respeto por la diversidad territorial”.
Señalan que “la informalidad laboral, problema central de la Argentina, no se resuelve recortando derechos a quienes los tienen”, sino que “se aborda mediante políticas activas de desarrollo productivo, incentivos a la formalización, innovación normativa y una estrategia económica que promueva la producción, el mercado interno y la generación de empleo de calidad”.
Destacan que desde su asunción en diciembre de 2023, el actual Gobierno nacional “pulverizó 21 mil empresas y casi 300 mil puestos de trabajo, con los niveles más bajos de utilización de la capacidad instalada y, por primera vez, inversión extranjera negativa”.
“Para crear trabajo, en un mundo hoy proteccionista, hace falta emprender políticas federales de desarrollo e industrialización”, afirman.
De esta manera, reiteran “nuestro rechazo a la reforma laboral del Gobierno nacional y a la orientación económica que la sustenta” y hacen un llamado “a todas las fuerzas políticas a defender un activo central de la sociedad argentina: el sistema de derechos sociales y laborales construido a lo largo de décadas con el aporte de distintos espacios políticos y actores sociales”.
“La Argentina necesita modernizar su legislación laboral para ampliar derechos y promover el trabajo formal, no para retroceder en materia de protección. El futuro se construye asegurando derechos, progreso y desarrollo. Ese es el camino que proponemos y que estamos dispuestos a debatir en el marco del diálogo democrático y el respeto institucional”, cierran los gobernadores.