El carnicero reconoció su responsabilidad personal: “Es problema mío, yo me la mandé”. Consultado sobre qué quiso decir con esa frase, explicó que durante años trabajó con la elaboración de chorizo seco y que nunca imaginó atravesar una situación semejante: “Nunca pensé que me iba a tocar a mí”. Añadió: “Estoy arrepentido, porque la verdad que tengo mucha gente conocida, tengo muchos clientes de toda la vida”.
Karina, su esposa, también tomó la palabra y remarcó que nunca existió una intención deliberada de provocar daños: “Esto nadie lo hizo a propósito”. Y agregó: “Nadie tuvo la intención de un día salir y decir 'vamos a salir a lastimar gente'“.
La mujer contó que tuvo a su mejor amiga internada en terapia intensiva y que otros integrantes de su familia también atravesaron la enfermedad.
El matrimonio relató situaciones de amenazas recibidas tras conocerse el brote. Karina mencionó llamados y mensajes intimidatorios y reveló que circuló una información falsa sobre la supuesta muerte de Jorge: “Nos llama un amigo, me dice: 'Mirá, a mi hija le llegó la noticia de que Jorge había tomado la decisión de ahorcarse'“.
La mujer también se refirió al aislamiento social que atravesaron: “La gente se alejaba como si yo llevara el virus en la mano”.
Contó que durante estos meses prácticamente no podían salir de sus casas y que incluso tuvo que concurrir a un hospital por ataques de pánico.
Con la clausura cumplida, la familia se prepara para retomar la actividad. Karina explicó que deberán limpiar y poner el establecimiento en condiciones antes de los controles correspondientes: “Vamos a volver a abrir, a limpiar, a ordenar, para poder empezar de vuelta a trabajar”. También mencionó el impacto económico: “Las cuentas nos hunden”, y contó que tuvieron que vender un terreno que habían comprado como inversión.
Jorge, por su parte, aseguró que intentó conseguir trabajo en otros rubros sin éxito: “No conseguía nada”. Karina agregó que llegó a salir a buscar trabajo en obras y hasta a vender chatarra durante los primeros días.
El comerciante insistió: “La responsabilidad fue mía. Yo me hago cargo”. También contó que él mismo contrajo la enfermedad: “Yo también estoy igual, ando con dolor del cuerpo, estoy igual que ellos, porque a mí también me agarró, la pasé mal”.
Sobre la reapertura, reconoció que recuperar la confianza de los clientes será el principal desafío: “Fue una falla y sí, fue grave”. Explicó que deberán adaptarse a las nuevas condiciones: “No se puede vender chacinado en ninguna de las carnicerías, solamente los que se pueden bajar por frigorífico”.
Hacia el final, volvió a pedir disculpas y reconoció que no se siente preparado para encontrarse personalmente con los damnificados. “Voy a abrir la carnicería y cuando la gente me vea de frente, ¿qué le voy a decir? Más disculpas”, cerró.